domingo, 22 de enero de 2012

Rufis Taylor, pregonero zacatecano


Por Rosy Robledo*

Domingo o cualquier otro día. No es difícil imaginar el silencio profanado de la traza urbana minera de esta señorial ciudad por ondas emitidas de los altavoces de un singular Datsun 73. Es una canción de jazz de la época de oro, otra pieza de alguna banda americana, seguida de un rico bolero que se resiste a perpetuarse en el olvido, y pisando esta emisión, sobresale una voz anunciando la cartelera de hoy... ¡Hoy en el Cine Rex! ¡Hoy en el Ilusión!
Casi nada ha cambiado desde que Rufino Solís Campos, Rufis Taylor, salió en el carro del dueño de los cines más famosos e importantes de Zacatecas a anunciar las películas que se proyectarían para las familias de la cuarta década del siglo XX, cuando él entraba a su etapa adolescente. Hoy, a once años de haber iniciado un nuevo milenio avisa de conciertos de cámara, de importantes obras teatrales, de proyecciones cinematográficas francesas y de algunas ofertas de las principales casas comerciales de la ciudad.
Rufis Taylor, cuyo mote le fue puesto en alusión a un famoso actor del cine americano de los años cuarenta Robert Taylor, inició como empleado similar –recuerda- en el génesis de la industria cinematográfica. Ya después, estuvo en taquilla vendiendo boletos hasta dedicarse a la publicidad, en particular en todo lo concerniente al cine.
“En ese tiempo había pocos sonidos ambulantes, la empresa del Cine Ilusión ponía unas bocinas arriba de la marquesina y ahí empezamos a echarle ganas al anuncio. Sólo eran los cines los que tenían sus sonidos establecidos, nosotros en el carro del dueño del cine sacábamos el sonido para anunciar las películas en las calles”, recuerda mientras fija su mirada en la nada.
El recorrido en carro, anunciando las películas, se remonta cuando él trabajaba para el Cine Ilusión, este –aseveró- era un cine familiar, en él se proyectaban puras películas mexicanas y divertidas, mientras que en el Teatro Calderón se presentaban nada más películas americanas; “salíamos en el carro del gerente anunciando las películas del cine mexicano y del cine americano, y así empezamos. Me dijo el gerente: a ver vente, vete a anunciar, deja ver si tienes voz... y ya, me oyó y me dijo sí vete sí tienes voz y a la fecha estoy anunciando, en aquel entonces tenía 15 años. Anunciábamos las películas y después las diferentes casas comerciales: zapaterías, partidos de beisbol, básquetbol, tardeadas de baile y le decía al gerente: oiga ¿cómo ve? y me decía sí, aviéntate ese extra.
En aquel entonces estaba naciendo el cine mexicano, Cantinflas hacía sus dicotómicas películas: Cantinflas Boxeador, Cantinflas Torero, La Prima de Cantinflas, Cantinflas Ruletero... eran películas de quince minutos que filmaba Mario Moreno, Cantinflas; después, cuando se formalizaron los estudios de la Clase en México empezó a hacer sus largometraje como: “Ahí está el detalle”; de ahí va para arriba Cantinflas, con el “Gendarme desconocido”, las que le hicieron famoso y como mejor cómico del mundo. 
Había más películas que se exhibían porque el cine en ese tiempo era una industria muy rica, había casa productoras en Estados Unidos que daban material a todos los cines del mundo, porque eran ocho casas alquiladoras fabulosas como: Metro Golden Mayer, Warner, Fox Paramond, Artistas Unidos, Columbia, así como producciones alemanas y japonesas... el cine estaba en su apogeo, empezaba a tener mucha vida.
“El cine era el cine”
En Zacatecas, el cine era un centro social –caviló Rufis- “¿a dónde vas?, al cine; ¡te invito al cine!, había puro cine y radio, la televisión entró aquí en 1963 o 64; entonces, había puro cine y buenas películas que a la fecha son clásicas, y el cine mexicano ya estaba en su apogeo. Había varias casas como las de Raúl de Anda, Panamerican Films, Arter Films y de otras muchas casas productoras que hacían películas, porque había entrada en el cine y era negocio”.
Recordó que entonces los cines eran salas grandes, no miniaturas. “El Cine Rex tenía un cupo de mil quinientas butacas. Los domingos se llenaba, eran días de estreno y como era una sala bien diseñada, hecha por arquitectos de México, quinientas gentes paradas, entonces eran dos mil gentes que entraban un domingo al cine en la tarde y en la noche mil; sí era negocio y las casas productoras buscaban salas que estuvieran grandes para que les quedara..., como iban por porcentaje: 50 por ciento a la casa alquiladora y 50 para la casa productora; entonces, la casa alquiladora gustaba de mandar sus películas a las salas grandes para sacar porcentajes. Diario había funciones desde las cinco de la tarde hasta las 11 de la noche”.
Rufis Taylor asegura que las cintas que se trasmitían eran películas muy buenas, había de aventura, de romance, de piratas, gangster... muy buenas, “había una película muy hermosa que se llamaba ‘Madre tierra’ de Paul Moon y Luisa Rainer y luego la obra maestra del cine americano: ‘Lo que el viento se llevó’, de duración tres horas, que a la fecha no hay película que le supere; esta se proyectó en 1942; fue la primer película a colores de la Metro Golden Mayer, con el famoso actor Clark Gable”.
Fue en esta época que Rufis comenzó a acumular innumerables y chispeantes anécdotas como aquel anuncio que hizo de tres películas al dos por uno, eran tres películas mexicanas y anunciaba: “Hoy en el cine Ilusión, tres películas mexicanas al dos por uno... mano libre”... concluye su frase y suelta una contagiosa carcajada y asegura que así como ésta había muchas anécdotas más.
Otra de sus facetas fue haber sido un buen jugador de básquetbol, pero quien destacó fue uno de sus hermanos. “Tuve dos hermanos muy buenos, yo me dediqué un año al básquetbol, pero  tuve un hermano que le decían “el Súper” por bueno que era, ese muchacho, hermano mío conquistó tres veces el campeonato nacional de tiro libre en la República Mexicana; él participaba en el equipo de los Tuzos, mi hermano era muy bueno para encestar, el se coronó campeón de tiro libre en Chihuahua, después se lo llevaron a México a las grandes ligas de básquetbol a jugar con ellos y se quedó allá. Del matrimonio Solís Campos fueron cuatro hermanos: tres hombres y una mujer, “yo me casé, tuve mis hijos, se casa uno... cásate y verás (ríe)…”.
“De la tierra salimos y a la tierra vamos”
En un día común Rufis Taylor se levanta temprano a ‘chambear’, “si hay, me voy; si no, me quedo oyendo música o dando la vuelta. A mi me gusta la música de la época de oro, me gustan los boleros, pero los buenos compositores, los grandes intérpretes, de las bandas americanas de música jazz de la época de oro, de la actualidad los tríos, los boleros y luego resultó el mambo y el chachachá... bonita época”.
Y agregó:
“De esta época me gusta que yo siga con salud para seguir trabajando, pasarla lo mejor que pueda, porque de todas maneras tenemos que entregar el equipo..., tarde o temprano nos llevan a donde tengamos que ir, de la tierra salimos y a la tierra vamos, no sabemos a qué hora, pero está señalado; por eso, hay que portarse bien... y algo mal, a veces...”
Por otra parte se refirió a Zacatecas y dijo que salvo la época del cine nunca ha tenido industrias, “muchas veces uno se forja en los estudios… y yo nada más terminé primero de secundaria, porque a veces no se puede y hay que trabajar, llevar el dinero a la casa y muchos de mi generación no pudieron estudiar. 
“De repente me encuentro a algún cuatacho amigo mío y le digo: ¡quiubo, qué tal, adiós!, son amigos que yo estimo, adiós mi médico, adiós mi licenciado, adiós mi distinguido, de todo, hay amigos profesionistas y no profesionistas”. 
Esto dio pie para que a la mente le viniera un par de anécdotas más: “había antes una película que se llamaba ‘Ahí vienen los gorrones’, en esa época del cine era un privilegio tener un pase firmado por la empresa, todos querían tener pase para el cine, había pases para gentes importantes y no importantes o amigos; a veces me encontraba cuatro o cinco de esas gentes que iban al cine sin pagar y yo venía anunciando, y decía ‘¡Ahí vienen los gorrones!’... ¡Hoy en el Cine Ilusión...!, esa era una película muy simpática”. 
 “Había muchas muchachas (anécdotas) muy simpáticas, hermanas de algunos amigos míos y venía anunciando una película que se llamaba ‘Adiós cuñado’ ¡Pues qué... así se llama la película...!
Rufis Taylor, como algunos otros personajes zacatecanos, le han dado vida e identidad a esta parte del territorio mexicano, sin embargo, él asegura no sentirse importante, “me siento sencillo, voy en la calle, saludo a todo mundo, hasta a veces me quedo sorprendido, ¡achis, pues creo que sí soy conocido!, conozco mucha gente: pobres, ricos... me detengo y a veces platicamos de la época del cine... se siente bonito, pero hay una cosa, a veces usted quiere llegar a su casa a las nueve de la noche y necesita encaminarse desde las siete de la noche, porque durante ese trayecto de caminar son dos horas de puro platique, platique, platique... un día, con un político estuvimos platicando a todo dar y todo mundo nos saludaba y dijo: ¡oye Rufis, vamos parándonos un ratito, porque no se puede platicar contigo, yo quisiera ser como tu... ¿cómo yo?, dije; no, yo quisiera ser como usted, sumamente importante; no, respondió, yo quisiera ser como tu para que todos me saludaran, dije... bueno”.
Dicen que la semilla que uno siembra es recogida, “seguramente me he portado bien con mucha gente y si yo me he portado mal, tenga usted la seguridad que yo no tuviera amigos, y me pongo a platicar con ellos, cómo no, si son almas con las que se topa uno aquí en la tierra, que al ratito nos vamos a encontrar por allá en el otro lado”.
Sin temor, Don Rufino Solís habla de la muerte... “caray no sé, tanta gente que se ha muerto y tanta gente importante, todos tenemos que morir, aquí no hay escapatoria, no por que yo soy tal fulano no me voy a morir, no, la cuestión es... estar consciente de que uno tiene que morirse, arreglar bien sus cosas para no dejar pleitos y gozar la vida lo más que se pueda, bien, de todo a todo y... todos nos tenemos que morir; hay mucha gente que tiene dinero y cree que nunca se va a morir y de todos modos tenemos que marchar... a mi que me agarre en buena hora mi padre Dios... si el Papa se murió, que no debió haberse muerto contimás uno. Cuando diga mi padre Dios venta pa’ acá, vámonos a donde estés, si quiera cuando se acuerden de uno recen un padre nuestro”.
En su larga trayectoria ha recibido múltiples muestras de afecto al igual que reconocimientos, pero el que más recuerda con mucho cariño es el que le hizo la emisora radiofónica local “Super G”, las emisoras del Estado de Zacatecas y pueblo en general en la Plaza de Toros el 26 de abril de 1995, “me entregaron un pergamino, un crestón de la Bufa, muy hermoso reconocimiento al mérito, fue una cosa muy bonita, siento muy bonito. Últimamente se han hecho homenajes, pero a mí nomás me lo hicieron en la Plaza de Toros”.
* Periodista cultural

El resbalón de Platanito y la doble moral


Por Ángel Amador Sánchez

Que el programa del payaso Platanito es una asquerosidad, no hay la menor duda, al igual que los bodrios Las Lavanderas, Las quesadillas de doña Márgara, Guerra de Chistes y otros del mismo corte que se transmiten por cable en el canal Telehit de la intocable Televisa. 
Que el señor Sergio Verduzco Rubiera, en su caracterización de Platanito, hizo un pésimo chiste con la tragedia de los niños muertos y heridos en la Guardería ABC de Sonora, tampoco está a discusión, pero de ahí a masacrarlo en la moderna inquisición del Twitter y el Facebook, existe una buena distancia.
Su programa y algunos de los ya mencionados, de corte dizque cómico, deberían salir del aire por la pésima producción y la nula calidad, más allá de que los chistes sean buenos, malos o regulares.  Sin embargo,  lo más preocupante es que existe un público que los demanda y que llena las plazas en donde se presentan.
No se trata de dar golpes de pecho y sentir nostalgia por el extinto Rey del Humorismo Blanco, Gaspar Henaine Capulina, y la guerra de pastelazos que caracterizaron a sus programas allá por la década de los 60 del siglo pasado.  Ni mucho menos encabezar una campaña para solicitar el regreso de Ricardo González, mejor conocido como Cepillín, el otrora payasito de la tele cuando el PRI era el partido hegemónico.
Hacer chistes con tragedias no es algo nuevo en la picaresca mexicana, baste recordar todos aquellos que circularon tras el terremoto en la ciudad de México el 19 de septiembre de 1985. Como los que aludían a la muerte del Profeta del Nopal, Rockdrigo González, al decir que había fallecido de un pasón… pero de cemento, o de que ya no era Plácido Domingo sino Triste Jueves, en alusión al día que ocurrió el sismo y a la presencia del tenor en labores de rescate, ya que un familiar vivía en el edificio Nuevo León, en Tlatelolco, que se desplomó.
Lamentable reír con el dolor ajeno, sí, pero es una realidad que no se acabará, no al menos en espacios privados, en el que la moral se mueve en un sentido y, en público, vira hacia otros lados de mayor intolerancia. ¿O acaso nadie ha soltado una carcajada cuando se narran chistes sobre personas que padecen problemas físicos?
Una doble moral que, en el caso de Platanito, dejó incólume a las personas que acudieron a su “espectáculo” y quienes a carcajada abierta festejaron el chiste que aludía a la tragedia de la Guardería ABC, según se observa en el video. En ese momento nadie recriminó al payaso por su mofa, nadie tomó la estafeta para pedir que saliera del escenario; no, la risa fue generalizada.
Sergio Verduzco ya solicitó una disculpa y en una muestra de arrepentimiento, que no deja de ser humor involuntario, dijo que el chiste no era de su autoría. Sin embargo, especialistas del “mundo del espectáculo”, políticos (que en todo están, menos en lo que deben), periodistas, comediantes  y público en general por conducto de las redes sociales no perdonan al payasito de la tele, en su versión XXX, en la era del ocaso panista en Los Pinos.
Así, de ahora en adelante, él y muchos de los comediantes mexicanos tendrán mayor cuidado al realizar su trabajo, pues saben que la tecnología los puede evidenciar en cuestión de minutos y, llegado el caso, hasta terminar con sus carreras. De hecho, el programa de Platanito ya no salió al aire el pasado lunes 16 de enero, pero al parecer la libró y no desaparecerá.
En tanto, José Luis León Perea, diputado federal del PRI, anunció que llevará el caso a la Camára baja para solicitar a la Secretaría de Gobernación que analice si el payaso violó alguna ley que amerite la cancelación del programa televisivo. Al parecer el legislador ignora que el chiste fue dicho fuera de ese ámbito, pero en fin, a lo mejor exige que investiguen al empresario que contrato al comediante.
Y para no quedarse atrás, el gobernador panista de Sonora, Guillermo Padrés  Elías, se sumó al veto del personaje.
Los familiares de los niños muertos, sobra decirlo, están en su derecho de exigir respeto y efectuar las acciones legales que consideren pertinentes contra Sergio Verduzco, y ojalá desde diversos frentes, incluidas las redes sociales, no cese la lucha para demandar que se aplique el rigor de la ley contra TODOS los responsables de la tragedia.
Por cierto, el pasado 11 de enero del año en curso fue absuelta de responsabilidad Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo Tonella, fundadora de la Sociedad Civil Guardería ABC, y prima de Margarita Zavala, esposa del presidente Felipe Calderón.
De acuerdo al fallo, la susodicha no tenía obligaciones para el cuidado de los niños de la estancia infantil, incendiada en Hermosillo, Sonora, el 5 de junio de 2009, en donde murieron 49 bebés y más de 70 resultaron lesionados

La justicia mexicana, un pésimo y maloliente chiste…

Vida de Lacan


Una reseña del comentario de Patrick Monribot al breve escrito de Jacques Alain Miller

Colaboración especial de Alexandro Simancas O.*
(psicoanalista de formación lacaniana

Se dice de Lacan que no hacía concesiones; lo mismo aplica a Jacques Alain Miller, quien frente al mamotreto publicado por la Roudinesco, opone un breve escrito que se despliega en la lógica de siempre, aquella enseñada y sostenida por el mismo Jacques Lacan a lo largo y a través de su enseñanza-viviente. Patrick Monribot comienza su plática ubicando el contexto político en Francia en el que se inscribe la aparición del texto; de todo, lo que vale la pena resaltar para no olvidar, es la función del canalla, mujer en este caso, quien junto con su partenaire –editor de la casa du Seuil- emprendieron un boicot contra la difusión del escrito de Miller ofreciendo a cambio, a los espacios en las librerías asignados originalmente a quien sabe interrogar a Lacan, la presencia opaca de Elizabeth R. dispuesta a desplegar su acto, velado por su cantado rigor de “historiadora”. 
Phillip Sollers quien conoció a Lacan y es amigo de J.A. Miller lo definió como “un asesinato del nombre” este último lo califica de su “forclusión”; es decir, el rechazo de la operatividad del Nombre del Padre, de su “borradura” dice Patrick Monribot para matar a Lacan y confinarlo al museo de los grandes hombres.
A todo esto y aunque no sea sino por el esfuerzo invertido en ello, la voluntad de desconocer el lugar que tiene J.A. Miller en la historia del movimiento lacaniano internacional, manifiesta que su nombre y el de Jacques Lacan se encuentran irremediable e irreversiblemente anudados. No solo porque él forma parte de la familia como esposo de su hija Judith, sino porque Lacan incluso deseaba que su nombre apareciera al lado del suyo como autor del Seminario. ¿Qué puede la politiquería contra lo que anuda el sinthome?
Los ataques, las intrigas contra Lacan y Miller y en general contra el discurso psicoanalítico no son nuevos, sabemos lo que hasta el día de hoy provoca el S1 de Freud –Onfray nos lo muestra- y en México hay más de un ejemplo en el que aquí no vale la pena detenerse; sin embargo la pregunta que convoca el mandato de celebrar su sepultura como califica Monribot a la biografía corregida y aumentada de la Roudinesco es ¿Cómo responder al discurso del amo? A lo que afirma enseguida: anudando al discurso histérico el discurso analítico. Oponiendo un deseo fuera de la norma, en otras palabras como escribe Miller: en oposición a la bella máxima cartesiana que dice “Intentar siempre cambiar mis deseos en vez del orden del mundo” lo que Lacan pretendía era “cambiar a su alrededor la ruta de las cosas, su ruta rutinaria, y con una obstinación, una perseverancia, una constancia, que despertaba mi admiración y que me incitaba, no a imitarlo, sino a secundarlo.” Los acontecimientos pues, relatados por Patrick, interrogan desde mi perspectiva la acción de los lacanianos frente al discurso capitalista, y a mí en lo particular sobre la pertinencia de la militancia de una izquierda lacaniana orientada por un deseo intransigente a las consideraciones de las nuevas burocracias, es decir a la moral establecida por aquellos mediatizados por sus propias conquistas fálicas.
En la contratapa de Vida de Lacan se lee “Las anécdotas lacanianas son todas verdaderas, incluso las que son falsas…”, y en esta conferencia de Encuentros de Biblioteca, Patrick Monribot no les dio concesión alguna a fin de utilizarlas como lo hiciera un paparazzi; no se trata de imitar al genio y bajarse del auto cada vez que aparece el stop de la luz roja en los semáforos, ni tampoco de incomodar a un mozo que no nos hace caso en el restaurante. Patrick nos dice de Lacan que no es un modelo para los analistas, y nos suelta la frase que éste repetía: “Haced como yo no me imiten” cuestión que se enlaza con la función del pase en la que se verifica el hueso de una cura en la que es sabido no hay lugar para las “imitaciones”.
Al final como en toda buena plática, uno se va, llevando consigo un cumulo de reflexiones; por mi parte los dejo con un párrafo que podrán encontrar en la página 39 de Vida de Lacan, y que a mi parecer indica las razones por lo cual, cualquier biografía de Lacan es una pérdida de tiempo; no así creo yo, la pregunta sobre la posibilidad de que Lacan este en vías de constituirse en un nuevo mito, aquel después del diluvio:
“La insurrección vigilante, perpetua de Lacan, hacía ver por contraste hasta qué punto a cada momento nos resignamos, hasta qué punto somos borreguiles. Uno espera su turno, hace como le dicen, no quiere ser la cabeza que sobresale, o solo cuando es para los aplausos de la masa o de los medios de comunicación. La rebelión de Lacan no era la de un simple asocial, era mucho más radical. Era, por así decir, la de un extraterrestre, un ser que, llegado de otro universo, hubiera sido realmente arrojado al mundo, según el tópico heideggeriano, y a quien le impacientaran los limites prescritos a los humanos por la estética trascendental, la de Kant, es decir las formas a priori de la sensibilidad, el espacio y el tiempo, incluso las tablas de las categorías, ese tipo de cosas, verdaderamente básicas.”
J.A.M
*amordio@gmail.com


Ed Wood Jr., el peor Director de cine en la historia


     Por Jorge Armando López Arévalo 

El cine o cinematografía es una de las artes visuales más populares, no es que las otras no lo sean, pero sin duda el cine ostenta una participación especial y considerable en la vida de casi todos los habitantes del planeta, es la técnica que consiste en proyectar fotogramas de forma rápida y sucesivamente para crear la impresión de movimiento.
Es así que a lo largo de la historia han surgido magníficos y grandes seres, capaces de capturar una visión muy particular de la realidad, logrando llevar la mente del espectador a espacios inusitados y fantásticos, a  hablamos entre otros de Francis Ford Coppola, Alfred Hitchcock, Guillermo del Toro, Steven Spielberg, Quentin Tarantino, directores que han sido reconocidos incluso hasta galardonados.
En esta ocasión, hablaremos de Ed Wood Jr. un director de la llamada Serie B (proyectos cinematográficos de bajo presupuesto), uno que sin dudas y dada su catastrófica manera de dirigir, ha ostentando el cruel calificativo de el peor director de cine en la historia.
Eduard D. Wood Jr. nace el 10 de octubre de 1924 en Nueva York. Tras servir en la Segunda Guerra Mundial (donde años después confesó haber combatido vistiendo ropa interior de mujer), se estableció en Hollywood en 1948, lugar en el que empezó a actuar en obras de teatro a la vez que intentaba encontrar productores dispuestos a financiar sus proyectos. Tras varios intentos fallidos, finalmente conoció a Alex Gordon, con quien escribió algunos guiones de bajo nivel y que finalmente le ayudó a conocer a Béla Lugosi, famoso actor de películas de terror durante los años 30, entre cuyos papeles cabe destacar el de Drácula y que, ya en su etapa crepuscular y tras hacerse amigo de Ed, participaría en sus primeras películas.
Glen o Glenda, un docudrama semi-autobiográfico, fue el debut cinematográfico de Ed en 1953 y la única película no producida por el mítico director. En ella se trataba el controvertido tema del travestismo, en una época en la que este tema no estaba muy de actualidad.
Su segunda película, La novia del monstruo (1955), supuso la primera incursión del peculiar Director en el género de terror, dando el papel protagonista a Béla Lugosi y secundado por el luchador sueco Tor Johnson.
En 1956 muere Bela Lugosi, hecho que significó un duro golpe para Ed, el cual, tras varias incursiones en la televisión y proyectos de menor categoría, finalmente rueda en 1959 la que por muchos es considerada su peor película (o mejor, según como se mire): Plan 9.1 del espacio exterior. Partiendo de las últimas escenas que rodó Lugosi en vida (apenas 5 minutos), Ed escribió el guion en menos de dos semanas y utilizó metraje sobrante en estudios de otras películas. Con un presupuesto inferior a 60.000 dólares, rodó una película con muchos agujeros y fallos de puesta en escena, que difícilmente consiguió un distribuidor y que, no dando beneficios, fue retirada rápidamente de los teatros y salas donde se estrenó.
En 1959 estrenó la película Night of the Ghouls, la secuela de La novia del monstruo. En ella podemos ver de actor a Criswell, el vidente que predijo la muerte de John F. Kennedy. Esta película tiene momentos memorables como cadáveres que son esqueletos de plástico o la aparición de un demonio que es un hombre negro con un salacot. Tras el fracaso de este film se dedicó a realizar películas semipornográficas como Death of a travestite y a escribir guiones para otras producciones eróticas softcore bajo el seudónimo de Akdon Telmig .
Al momento de su muerte, en 1978, había quedado en el olvido, hasta que ese mismo año se publicó un libro, The Golden Turkey Awards, que lo definía como el peor director de cine de todos los tiempos.
Algunos de los detalles o traspiés en las películas de Wood, calificados así desde el respetado  punto de vista cinematográfico son los siguientes:
Ante los raquíticos presupuestos, Ed se veía obligado a rodar en promedio 30 escenas por día, lo que llevaba a una suma de errores y fallas, diálogos pueriles y retóricos, decorados en la escenografía que se mueven al paso de los actores, escenas que rompen con la narrativa cinematográfica, automóviles que cambian de modelo durante una persecución, efectos especiales que de especiales manipulados por los propios actores en plena escena y un sinfín mas de de fallos que saltan todas las normas y leyes audiovisuales. Errores que han sido reverenciados como torpezas y burlas hasta el extremo de considerarle como el peor director de todos los tiempos.
El legado de Wood no se esconde detrás de sus filmes, está en la grandeza, misma que radica en la enseñanza, en la lección de vida que sin querer y sin pretenderlo dejó; apartado de todo lo que parezca retorica, Ed Wood es el director de la ilusión, de la pasión, de la fuerza de perseguir sus sueños y materializarlos a su muy peculiar forma, su ímpetu era hacer cine y lo logro… con fallos y carencias pero lo hizo, rodeado de un estrafalario grupo de actores y no actores, al ámbito de sus locos proyectos y sorteando un serie de ilimitadas adversidades y contrariedades que nunca le detenían…considerarlo Director es ya un logro para su memoria, la memoria de un artista. 
Tim Burton recupero y reivindico la figura de Ed Wood, en la película homónima que le dedico en 1994, extraordinario filme en la cual se da a conocer la vida del cineasta,  Johnny Depp, protagoniza y da vida a Ed Wood.

The Beatles Sin fecha de caducidad (parte II)


Por Roberto Rodríguez Frayre


Si algún día tuviese la oportunidad de tener una hora en la radio comenzaría mi transmisión con la canción de “Happiness is a warm gun”,  pues con esta canción se captaría de lo que trata esta transmisión.
Este disco también conocido como “The white album” fue la cúspide de The Beatles, pero en él se hace ver más el distanciamiento como grupo y la competitividad entre ellos; y si pudiese comparar a The Beatles con alguien conocido por la su legado a la humanidad yo los compararía con Leonardo da Vinci y esta canción seria su Mona lisa.
Después de que Rubbel Soul sirviera de puente para cruzar de lo conocido a lo drásticamente  nuevo y de pasar de los conciertos a decidir tocar y grabar solamente en estudios, lanzan el disco “Revolver” una semana antes de su última gira, ya que el 29 de agosto de 1966 darían su ultimo concierto en San Francisco, sin tocar ninguna canción de este disco. 
Durante este tiempo sus integrantes tenían una suprema confianza en sí mismos y sabían que lo que tocaran fuese algo nuevo, experimental o radical comparado con los disco anteriores lo venderían, así fuese lo que fuese, aquí es donde se ve el gran cambio, canciones como Taxman, Eleanor Rigby eran toda una novedad, Yellow Submarine quedaría marcado como algo rotundamente nuevo a lo antes escuchado, pues mas delante seria incluida esta canción en una de sus películas. Otra canción es Im Only Sleepingen la cual en el minuto 2:02 se escucha un bostezo entre otros sonidos que no usaban mucho antes dejando sorprendidos a sus fans y colegas. Este disco es considerado por una importante revista de rock como el tercer mejor disco de rock de todos los tiempos. 
El 24 de Noviembre de 1967 comienza la grabación de “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” y con ello comienza la polémica de la manera de grabación así como de la portada del disco, pues en ella se encuentran artistas, músicos, deportistas, religiosos, etc. 
Incluso, para dicha portada, se le hizo la invitación a Germán Genaro Cipriano Gómez Valdez Castillo, mejor conocido como Tín Tan, para que el apareciera en la portada de dicho disco, sin embargo, el reconocido histriónico mexicano  no pudo asistir y llamó a Ringo y en perfecto inglés británico, no gabacho, le dijo que enviaría a un digno representante: un jarrón mexicano, el cual fue puesto en la parte baja de la portada.
Dentro de los planes tenían también la intención de colocar en la portada a Mahatma Gandhi, Karl Marx, Adolf Hitler y Jesucristo, pero a última hora los prefirieron no ponerlos para evitar algún conflicto religioso o social. Este fue uno de los primeros discos en plasmar las letras de las canciones en las fundas con esto los fans comenzaron a analizar e intentar interpretar o descifrar las canciones un ejemplo fue cuando se rumoraba que “Mr K” de la canción Being for the Benef of mr. Kite, hacia mención al escritor  Franz Kafka, o que la canción de Lucy In The Sky Whit The Diamonts, hacía referencia a las vivencias con el LSD.
En 1966 surge un rumor de que Paul había muerto en un accidente automotriz al salir a toda velocidad tras tener una discusión con Lennon y en este disco dejan supuestas pistas de dicho rumor, entras ellas está la mano en la cabeza de Paul, la tumba con las flores formando una “P” o un bajo con solo tres cuerdas, a un lado de los sargentos se encuentran el cuarteto de traje  pero tres de ellos con caras seria o tristes y uno de ellos sonriendo, en la contraportada Paul aparece de espaldas como ausente, estas entre otras supuestas huellas, pero en la última canción del disco  “A Day In the Life” es donde es más visible dicho supuesto. 
Este álbum es uno de los  mejores discos innovadores y experimentales de aquella época y tal vez  hasta nuestros días, en este disco se siente que estaban a merced del LSD, mas sin embargo  no dejó de sorprender al mundo, incluso a sus mismos colegas. 
Cuando los Bee Gees  escucharon por primera vez este álbum se quedaron sorprendidos, según Robin Gill dijeron: “¡Dios mío!, los malditos genios lo hicieron de nuevo”.
 Este fue y es situado por grandes críticos y revistas de música como el mejor álbum de todos los tiempos y es considerado  como una obra maestra. Pues su complejidad de grabación de instalar micrófonos dentro de los instrumentos de metal, la manera de tocar el sitar por parte de George en Withn You Without You, e incluso de convertir los auriculares en micrófonos era algo realmente innovador y experimenta, cosas que para muchos nos es difícil de comprender tal magnitud de pensamientos al hacerlo. Un Historiador de música lo describe como:
“Una obra rica, continua y desbordante de genialidad colaborativa, cuya audaz ambición y sorprendente originalidad hacen que se amplíe notablemente sus posibilidades, aumentando así las expectativas de lo que puede ser la experiencia de escuchar la música popular en una grabación. Sobre la base de esta percepción, el Sgt. Pepper devino en el catalizador de una explosión de gran entusiasmo por parte de las masas para con el formato de álbum de rock”
El 27 de agosto 1967 mientas “Los  Escarabajos” se encontraban en Gales conociendo al Maharishi Mahesh Yogi, reciben la noticia que de Brian Epstein había muerto, aquí comenzaría las diferencias y con ellas el fin, incluso se dice que cuando Lennon se enteró de este desagradable exclamó: ¡Todo acabó…..!

El IFE, la gran simulación


Por: Gerardo Mata

M
i hija me preguntó: “¿qué opinas de la gente que vende su credencial de elector por una despensa o por unos cuantos pesos?” Los hijos hacen a los padres preguntas que a veces son difíciles de contestar. Este es el caso de una de ellas. Lo primero que vino a mi mente es que estas personas son auténticos y verdaderos traidores de la democracia, que el voto debiera ser obligatorio y su omisión castigada; que tal transgresión debiera ser constitutiva de delito grave y, por ende, sancionada. Pero de inmediato se superpuso el pensamiento de la libertad de las personas como un primer argumento para entender que cada quien, siendo dueño de su voto, puede decidir emitirlo a favor de algún candidato o partido político, o bien no emitirlo a favor de nadie. Pensé también en que lo que mueve a quienes venden su credencial de elector, o la cambian temporalmente, o venden su voto a cambio de quinientos, mil pesos o más, o por una despensa, son movidos originalmente por su necesidad económica y alimentaria, lo que es comprensible en un país en donde más del 70 por ciento de las personas no tienen la garantía plena de que mañana van a comer algo. La pobreza y la democracia son incompatibles.
Más tarde revisé cómo es que ha evolucionado la democracia en México, cómo transitamos de un sistema autoritario a uno simulador e hipócrita, a través de años insoportables de lucha armada a principios del siglo XX. Arribamos a un sistema autoritario y dictatorial, cínico y desalmado, impuesto por la oligarquía nacional que gravó sus condiciones a fuego y sangre, y sembró la dureza de sus reales con la sangre de los mártires de Tlatelolco en 1968 y en la calzada México Tacuba en 1971 y en todos los años de guerra sucia con los miles de desaparecidos que son herencias familiares de muchas familias mexicanas. Esta misma oligarquía llegó al fin en la segunda mitad de los años ochenta del siglo pasado, a incorporar al país en un sistema empobrecedor, con una ausencia cada vez más marcada del Estado y una presencia cada vez más cínica de los grandes capitales como tomadores de decisión.
Es en este contexto en donde aún no se seca la sangre de la guerra sucia, y en donde aún no hay paradero conocido de nuestros familiares desaparecidos, en donde el sistema crea el Instituto Federal Electoral (el 11 de octubre de 1990), que se autodenomina “ciudadano” y se dice “una de las instituciones más confiables entre la ciudadanía”. Este instituto ha tenido hasta la fecha 3 presidentes, ninguno de ellos electo mediante el voto de la ciudadanía (¿un órgano democrático en donde no hay democracia? Una de las múltiples paradojas nacionales); 29 consejeros electorales, que tampoco han sido electos por la ciudadanía; 7  consejeros magistrados, tampoco electos por la ciudadanía; 5 secretarios ejecutivos, tampoco electos por la ciudadanía; 3 directores generales, tampoco electos por la ciudadanía; 2 secretarios generales, tampoco electos por la ciudadanía; 4 contralores internos, tampoco electos por la ciudadanía; y 1 contralor general, tampoco electo por la ciudadanía. En 20 años de historia y simulación de la democracia, sólo 54 personas han sido las responsables de administrar las elecciones multimillonarias de un país de casi 114 millones de habitantes. Estas personas además de los representantes de los partidos políticos registrados en el mismo IFE, que son quienes realmente dictan la agenda presuntamente ciudadana.
El IFE va a organizar apenas su cuarta elección presidencial, tras el parteaguas que antecedió a su creación con el gran fraude de 1988; luego del último gobierno priísta de la historia (Ernesto Zedillo) y de los dos más grandes errores: un presidente torpe que creó una imagen internacional de un México belicoso y proyanqui; y un genocida que ha sembrado de muerte y dolor el país. Esto es que la democracia simulada creada por la oligarquía y regulada por ella misma, no ha otorgado al país los resultados esperados en términos de desarrollo social, libertad y respeto a los derechos humanos. Por el contrario, esta democracia ficticia ha generado malestar nacional y una brecha cada vez más amplia entre los pocos ricos que atesoran la riqueza nacional (entre ellos el hombre más rico del mundo) y los más de 75 millones de personas que carecen de garantías elementales para la sobrevivencia o una vida digna.
Reza la máxima bíblica: “por sus frutos los conoceréis”. El IFE no cuenta con ningún elemento, por mínimo que sea, que pueda señalarlo como “institución ciudadana”, ni como “institución confiable”, y mucho menos como “garante de la democracia”, como no sea sus propias autodenominaciones (estas y otras) que se ven en sus publicidades. México no cuenta con un sistema democrático confiable; los partidos políticos se autorregulan de facto, por lo que es posible que los espacios de elección popular favorezcan más a la oligarquía que a la ciudadanía misma. No sobra decir que en este mismo contexto y cortados con la misma tijera están los institutos electorales de los estados.
México no es un país en donde tenga cabida la democracia; no todavía. Entre la simulación electoral de Porfirio Díaz, la imposición a tiros de los presidentes durante el periodo de “la bola”, el cinismo de la dictadura priísta, la solución a madrazos de la guerra sucia, la “caída del sistema” del 88, y la imposición del IFE no existe ninguna diferencia.